El Síndrome de la Cenicienta

En muchas películas de Disney, las princesas esperan a que un príncipe aparezca en su caballo blanco y las salve o que las despierte de un profundo sueño.

Miles de mujeres, que fueron criadas como “princesitas”, crecen con un deseo inconsciente de ser protegidas o cuidadas en todo momento, dejando de lado su vida anterior. A veces por la crianza, algunas religiones o conceptos errados de que su vida comienza a ser grandiosa cuando aparece este “príncipe” y que es hasta ese momento que deben quedarse fregando suelos o sentadas en su castillo.
Inocente, bella, sacrificada, sufrida… son algunas de las características más vendidas y que curiosamente muchas mujeres asumen durante su vida.

El síndrome de Cenicienta describe que esta forma de pensar impide que la mujer desarrolle sus habilidades más allá de cuidar del hogar u ocuparse de la crianza de los hijos, dejando al lado sus sueños y metas personales.
Además, trae graves consecuencias para el matrimonio, pues la dependencia emocional es asfixiante para la familia. Estas “princesas” jamás toman decisiones por sí mismas y se convierten en personas insatisfechas, frustradas y resignadas. Lo peor es que va empeorando a medida que la persona envejece.

Las mujeres que padecen de este síndrome cuando tienen que enfrentarse al divorcio, se dan cuenta de que no pueden salir solas adelante, emocional ni económicamente, así que buscarán a otro “príncipe” y el ciclo se repetirá hasta volverse vicioso.

El Síndrome de Cenicienta fue estudiado por la investigadora Colette Dowling. Y en su libro: “Complejo de Cenicienta: el miedo de las mujeres a la independencia”, podrás encontrar más sobre este tema.

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